Sos el papel que arde en las llamas, sos la tinta y cada palabra quemada.
De cabello negro y ojos dorados.
Frío como la nieve pero de fuego por dentro.
De cabello negro y ojos dorados.
El fuego de su interior quemaba tanto que destellaba en sus enormes ojos rasgados.
Me miraba mientras escribía sobre él, mientras lo soñaba pálido y sublime.
Su mirada, hipnótica, me hizo caer en un nuevo sueño, de letras flotantes y frases incompletas.
De cabello negro y ojos dorados.
El fuego de su interior quemaba tanto que destellaba en sus enormes ojos rasgados.
Me miraba mientras escribía sobre él, mientras lo soñaba pálido y sublime.
Su mirada, hipnótica, me hizo caer en un nuevo sueño, de letras flotantes y frases incompletas.
El valle de los lobos
¿Tienes miedo? Murmuró Kai.
Ella asintió, y se apoyó en el marco de la ventana.
La mano de Kai, busco la suya y como de costumbre no fue un contacto material, pero a Dana no le importaba. De hecho, en los últimos tiempos se había acostumbrado tanto a aquel tipo de rose que hasta se le hacia extraño que la tocara una persona de carne y hueso.
Lo importante es que seguimos juntos, concluyó el chico.
Dana asintió, y oprimió la mano incorpórea de Kai.
Sus dedos se cerraron en el vacío.
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