Agosto llevate mis males.

 Si supieras que nada nos pertenece y
en la muerte espero no encontrarte,
pues sola quiero estar.
​Volveré a ella como niña en brazos,
pequeño animalito,
cría de mi tierra madre,
junto al río, frente a las sierras.

Despedidas.

Yacen entre la hierba, 
acunados por el viento de la tarde,
cada pétalo caído.
El jardín acoge en silencio.
Promesa que desafía al tiempo.
Recuerdo que queda custodiado en el corazón, 
más allá de cualquier final.