Agosto llevate mis males

No olvides cómo se cruzaron nuestras miradas
junto al río, frente a las sierras.
​Rostro áureo;
rayos crepusculares cayendo como un manto
que nos traspasa la piel.
​Ni azar ni destino: decisiones.
Como quien escribe a mano una nota
y la entrega a un desconocido,
esperando su mirada para sentirse vivo.
​Instantes que debieron quedar suspendidos,
sin hacer historia.
Pero somos más que el gesto de buscar y esperar.
​Si supieras que nada nos pertenece y
en la muerte espero no encontrarte,
pues sola quiero estar.
​Volveré a ella como niña en brazos,
pequeño animalito,
cría de mi tierra madre,
junto al río, frente a las sierras.

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